Y no entiendo.
Aunque comprendo perfectamente el significado de aquellas palabras (suenan constantemente), parecen no tener respuesta.
A cada -no entiendo- hay un silencio que lo sigue. Insoldable. (Cerrado)
Y ese -no entiendo- se acompaña por otro -no entiendo- al no comprender la silenciosa respuesta.
Al acompañamiento, de guarnición, están las caras, las miradas, los gestos.
Y luego llega el cansancio. El ver que no es ésta la primera vez que se da esta sucesión de caras, y gestos, y silencios.
Y el cansancio se convierte en un círculo, buscando siempre una respuesta, seguido por un silencio.
Hasta que uno deja de preguntar. (Está cansado)
Y se sobrevienen un montón de fenómenos incomprensibles, y uno se los lleva de cabeza. (Embiste contra todo lo que no entiende).
Y luego, como una gracia divina, la autodestrucción (el hecho de que a uno le guste el embestir, saborear la sangre, matando primero y preguntando después).
Finalmente, como un punchline siniestro, el cansancio.
Y esa sonrisa que se te escapa cuando entendiste el chiste.-
Jajajaja, dios! siempre me pasa, soy tan lela!
ResponderEliminarY vos sabes que no se me ocurrio tu teoria? pero ahora que la leo, la pienso e imagino a todos felices y contentos, realmente no podria ser tan malo...