sábado, 10 de abril de 2010

Get down with the sickness.-

Y no entiendo.

Aunque comprendo perfectamente el significado de aquellas palabras (suenan constantemente), parecen no tener respuesta.

A cada -no entiendo- hay un silencio que lo sigue. Insoldable. (Cerrado)

Y ese -no entiendo- se acompaña por otro -no entiendo- al no comprender la silenciosa respuesta.

Al acompañamiento, de guarnición, están las caras, las miradas, los gestos.

Y luego llega el cansancio. El ver que no es ésta la primera vez que se da esta sucesión de caras, y gestos, y silencios.

Y el cansancio se convierte en un círculo, buscando siempre una respuesta, seguido por un silencio.

Hasta que uno deja de preguntar. (Está cansado)

Y se sobrevienen un montón de fenómenos incomprensibles, y uno se los lleva de cabeza. (Embiste contra todo lo que no entiende).

Y luego, como una gracia divina, la autodestrucción (el hecho de que a uno le guste el embestir, saborear la sangre, matando primero y preguntando después).

Finalmente, como un punchline siniestro, el cansancio.

Y esa sonrisa que se te escapa cuando entendiste el chiste.-

1 comentario:

  1. Jajajaja, dios! siempre me pasa, soy tan lela!

    Y vos sabes que no se me ocurrio tu teoria? pero ahora que la leo, la pienso e imagino a todos felices y contentos, realmente no podria ser tan malo...

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